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About Deviant Artist Member juancarlos rodriguezmancoMale/Peru Recent Activity
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"La diablada" is a dance in which it is practiced in the department of Puno in Peru, which represents the struggle between good and evil. It is a mixed dance that showcases the elements of indigenous and Christian religiosity.

The investigator Enrique Accounts Ormachea states that the puneña diablada is executed by sicu-brown playing syncopated huaynos showing where ancient rituals and chullchuquis anchanchos live with men around the Pachamama. The dance accompanied with sicu-moreno keeps the whole neighborhood Sikuris Mañazo in Puno
Mask: diablada by Juanka100
Mask: diablada
Máscara hecha en papel maché
Paper "mache" mask made

I


Abre los ojos. El ruido generado por una construcción frente a su casa, interrumpe su sueño. Decide levantarse. Frotándose los ojos y estirando el cuerpo, sale de su habitación y baja lentamente por las escaleras rumbo a buscar algo para desayunar. Tropieza con la bicicleta que había dejado tirada al inicio de las escaleras. Maldiciendo, entre dientes, la levanta y apoya contra una pared y siguió con rumbo hacia la cocina.

[caption id="" align="alignleft" width="288"] photo 11e_zps50abbc3a.jpg #$#%%&[/caption]

El refrigerador, a pesar de estar generosamente abastecido, no contiene nada que le provoque. Prende el televisor y sube el volumen: el ruido de la construcción aumentó y se va mezclando con la voz del narrador de noticias que anuncia para ese mismo día una movilización por las calles del centro. “Iré” pensó. Ya había hecho planes de asistir con un grupo de amigos y lo había repetido con determinación la noche anterior levantando, a su vez, un vaso repleto de cerveza. Ovación. Palmas y de allí “hasta palacio” gritaron todos. El ruido de las poleas y los gritos de los obreros que llevan la mezcla hacia el último piso del edificio que se va construyendo al frente, amplifican el dolor de cabeza producto de la resaca. “Albañiles de mierda”, dice en voz baja. Dicho tan bajo, parecía que no hubiese querido oír sus propias palabras deliberadamente. A pesar que la salida de la noche anterior no había sido nada serio (lo habitual: el centro, algunas cervezas y, quizás otro sazonador que ya no recuerda) El dolor de cabeza, inexplicable según su teoría, se mezclaba con el ruido de la calle, las noticias y las imágenes de la noche pasada: miradas speed y música a todo volumen. Ácido y picante olor de axilas en medio de la pista de baile. Estridencia y el color de Lima de noche. Era lo que había. Es Lima y no Madrid del destape. Lo deseó una vez más esa misma noche, pero no. Nació mucho más tarde que eso. Qué se le va a hacer. Apaga el televisor. Desde el piso superior se oye una voz preguntando si volverá a salir. No logra descifrar el mensaje completo, o mejor dicho, lo ignora: está buscando furiosamente el número del serenazgo de su distrito. Desea detener, lo más rápido que pueda,  el ruido de la construcción que está frente a su casa.

II


Nadie sospecharía del grupo. Todas tienen tez blanca, ojos claros y tienen sonrisas juveniles mostrándolas a quemarropa. Cabellos lacios negros y otras un ensortijado castaño. Atraen miradas, sí, pero nunca sospechas. Los vigilantes de la tienda las miran, pero no fijan su atención a lo que ese grupo esté haciendo. Sus miradas rebotan en las turgencias de esos juveniles cuerpos. Tras un leve suspiro, regresan resignadamente a sus labores. “Quién se ha de comer esa tuna”, pensará alguno. Luego a retomar su trabajo: vigilar la mercadería, a revisar cualquier paquete o mochila, a otras personas que ingresan a esa tienda por departamentos.

[caption id="" align="alignright" width="287"] photo 44b_zps92093c3d.jpg me veo gorda con esto?[/caption]

El plan es simple y no es nuevo: una de ellas vigila, otra recoge la ropa que ya han seleccionado y van entrando –por turnos- a los probadores. La cosa debe ser rápida una vez hecha la selección. Un corte sencillo en donde está adherido el dispositivo de plástico que hace sonar las alarmas de las puertas. Si el dispositivo está en la parte del cuello de la prenda: perfecto, no habrá mucho que disimular; pero, si está en otro lado, habrá que pensarlo. Coser es mucha chamba. Disimular un hueco en la ropa y de acuerdo a la ubicación del mismo, puede delatar la procedencia de la ropa. Pero es la marca de una práctica común entre el grupo. Algo así como un club secreto. Cuando uno de los vigilantes de la tienda se aproxima, el plan de contingencia es abrir “de casualidad” la cortina del probador cuando otra está aún vistiéndose. Nada es gratis en esta vida y total, mostrar un poco de piel es casi como pagar un precio. Un poco de exhibicionismo le pone la cuota de sabor a la jornada. Es en ese momento cuando las prendas entran, dobladas, en el pantalón de una de las chicas o mientras otra sube el cierre de su casaca para ocultar que lleva debajo dos polos o un suéter. El vigilante retira la vista lentamente cuando recuerda que debe continuar con su trabajo, hace el gesto de hablar algo por radio y voltea ligeramente abochornado por las risitas teatralmente asolapadas del grupo de chicas. “Se irá al baño a jalársela” comenta – sonriente- la más pequeña del grupo, levantando su, aún más, pequeño apéndice nasal. Se oyen más risas. Salen de la tienda caminando rápido, pero sin correr. En realidad no necesitan la ropa. Tampoco la venderán: es la aventura del fin de semana. Quizás lo hacen porque necesitan un poco de “adrenalina”, una pizca de emoción a sus vidas. Algo que matice una semana aburrida. O el asfixiante silencio de sus vecindarios.

III


Luz verde y empieza a pedalear un poco más para cruzar la avenida. Busca con ansiedad en la mirada. Quiere pasar rápidamente los semáforos. No quiere toparse con Él. A Él lo conoció de casualidad por el centro. El hastío al egresar de un colegio de católico fue lo que catapultó su voluntad hacia la vagancia. Gracias a Él, conoció la periferia de Lima. Trepó un cerro y con ojos inmensos miró hasta donde se extiende el enorme monstruo de las mil cabezas. Esa, fue la frase que se le vino a la mente una vez allá arriba. Encontró esa frase flotando como un madero en el océano de su desinterés por lo aprendido en el colegio: el desorden con el que estaban pintadas todas las casas, ese caos que no conocía, hasta que llegó allí, se le presentó seductor. Todo era como una gran fruta exótica. Nada de rejas. Nada de guachimanes espesos. Nada de vecinos que llaman al serenazgo si te da por subir el volumen a las tres de la mañana cuando no puedes con tu rabia o con tus pensamientos. Libertad, carajo. Libertad. Aunque, claro, el tour no acababa allí. Incluía algunas otras cosas a las que aficionarse, pero entre ese nuevo cóctel, una de esas, era suficiente razón para evitar toparse con Él. De ser simplemente “Él” se había convertido en cómplice. Somos cómplices, los dos. Pero no huía porque amaba. Huía, porque, se noiqueó cuando un par de policías los miraron fijamente alguna vez, saliendo de un cajero, donde habían hecho una jugada con tarjetas clonadas. “Camina nomás” – le dijo Él- “camina, normalazo” La paranoia no es mala si no te la tomas en serio. Podía ser. Podía ser la noica de la merca previa a la jugada también. Pero, algo le metió susto. Arrugó. Por alguna cojuda razón, pensó en sus compañeros de universidad en ese preciso momento. ¿Roche? Sí pues. Eso era: o eso sería: una vergüenza Una vergüenza, si te atrapan, claro está.

[caption id="" align="alignleft" width="288"] photo 223_zps8ec719ad.jpg pedalea, nomás[/caption]

Su Virgilio de las periferias, se dedicaba eventualmente a hacer esa jugada en sus ratos libres, cuando esperaba su turno para hacer malabarismo en los semáforos. Y ese era el punto de posible encuentro que buscaba evitar mientras cruzaba la ciudad. Las chelas, los wiros y demás antojitos no salen gratis. ¿Si no de dónde iba a salir el billete? Pensó. Los choferes no son tan generosos. ¿Su mal disimulado miedo los había hecho pelear? Quizás. Por más pituco achori que seas, al final, salta la maña: en algún momento vas a pedir queso crema en vez de margarina para desayunar. Somos cómplices los dos, al menos sé que huyo porque amo. Sí. Amaba. Pero amaba su libertad - a ese huevón que se lo cache la tombería - se dijo pensando en el sourvenir que había dejado: una infección adquirida, seguramente, en algún intercambio que Él usó en el nombre de esa libertad que compartían juntos. Apretó los dientes. Pedaleó con más fuerza. Y como si cabalgara una centella de un rojo metálico, desapareció, zigzagueante, entre los autos.

IV


Tres chicas con pinta de “rockeras”, se oyó en el teléfono. Para mañana a las siete de la mañana. El bus las espera en el parque K y de ahí las lleva hasta donde están grabando la novela. Sobrado. Tengo la pinta, contestó. Se miró rápidamente en el espejo: pelo negro, ojos verdes, polo negro y la cara muy pálida. Había que agregarle una casaca de cuero sintético negra y listo: veinte coquitos por huevear en la filmación de una telenovela de la que sólo vería, el episodio donde aparecería de extra. El trabajo consistía en ir hasta el lugar de grabación pasando, previamente, por maquillaje, vestuario y luego a caminar por el set, sola o en grupos, según le indicasen, hasta que griten “corten” Nada del otro mundo. Huevear, conocer algo de gente que luego agregarás más tarde al Facebook. Pero necesitaban tres y con pinta de “rockeras”. Pensó en su amiga LM que tocaba en una banda de rock. LM encajaba en el estereotipo del miembro de una banda del género musical. Sobrado. Falta una, pensó. El otro nombre apareció al voltear la vista hacia las fotos pegadas en su pared. En una de ellas estaba una foto en la que aparecía abrazada de KL, compañera de juergas y conciertos. La patrulla del rocanrol. La agridulce trinidad del inframundo del rock’n roll. ¡Qué Lita Ford, Suzi Quatro ni Ana Curra! Allá vamos nosotras; que cuando duerme el rocanrol, sueña con nosotras – se diría sonriendo frente al espejo. “Bacán. Voy a pasarle la voz a LM y a KL. Tienen la pinta y ni siquiera necesitarían pasar por vestuario”  se apuró a responder, después de pensar en los nombres.

“No” . “ A ellas no” respondió, tajante, la voz del otro lado del teléfono. “No, chola. Tú sabes cómo es este negocio: nada de marrones”.




[caption id="" align="aligncenter" width="448"] photo 33b_zpsf840602a.jpg bisnes, son bisnes[/caption]

 

[youtube]www.youtube.com/watch?v=kmv_rK…

  • Listening to: hello seahorse!
  • Reading: morin (una separata fotocopiada)

(Post originalmente publicado en: larepublica.pe/blogs/mala_educ…)

A diferencia algunos comentarios que se han escrito sobre “Viaje a Tombuctú” este, no se escuda en la frase “no soy crítico de cine, pero…” para así despacharme en un tibio intento de maleteo solapa. Hay spoilers (traducción: spoiler es la descripción de una parte importante de la trama antes de que ésta haya sido vista). Así que estás avisad@.

Vamos al grano: la película me gustó (y mucho) a pesar de encontrarle más de un “error”. Lo que primero que hay que agradecerle, con aplausos rabiosos, a la directora de la película (y al resto de gente que chambeó en ella) es:
a.- No haber usado a los mismos “actores de siempre” en los roles protagónicos: ¿No estás aburrido de ver las mismas caras? Yo sí. Hasta la náusea. Los he visto en la televisión (cuando veía televisión) y en diferentes medios y comienzo a sentir una sensación de hastío mortal. Con esto no quiero decir que algunos no sean buenos actores (a-l-g-u-n-o-s), pero esos no pueden, por estadística, ser LOS ÚNICOS actores que hayan en este país. A menos, claro, que la escuela de arte dramático haya sido víctima de una especie de apocalipsis zombie o ya no exista nadie estudiando actuación en este país. O lo que podría ser peor: que los estudiantes de esta carrera enfoquen toda su energía o tengan como referente de “éxito profesional” a las figuras de la tv. El horror, el horror.

b.- Es la primera película peruana (que recuerde) que usa temas musicales extranjeros en su banda sonora:
 Junto a algunas bandas nacionales (Jas, hasta donde recuerdo) y el tema de nuestro querido Daniel F, el soundtrack de la película recoge el espíritu de la época a través de las canciones de Soda Stereo, Indochina, Radio Futura y Charly García. Hablar sobre los jóvenes, y para los jóvenes, sin mencionar el amor o la música, es hablar con la pared. La música siempre será un fabuloso medio de escape o refugio para cuando no te puedas quedar solo con tus pensamientos. Y los ochentas tenían esa banda sonora. Por eso existen radios dedicadas sólo a los ochentas y toda una nostalgia musical en torno a esa época.

c.- Mencionar a Luis Hernández. Con sólo mencionarlo, paga . Siempre será el poeta de los jóvenes. ¿Aún no lo conoces? Internet es algo más que twitter y facebook, estimads. Búsquenlo.

 

campaña a punta de spray en la ciudad

Sobre la distribución de la película, no creo que sea necesario explicar que toda película peruana está condenada a pelearse con la cartelera de los cines, para poder quedarse una semana más , en cartelera. Aquí no mencionaremos el asunto de “apoyar el cine peruano”, pero si no vas a promocionar una película, por lo menos no les cierres la sala en la primera semana. Vender una película que no cuenta con una gran campaña de marketing detrás, es una cosa muy complicada.
El marketing no es malo para las películas, en absoluto; todo lo contrario, una película también es un producto de consumo y “venderla” es parte de esa industria llamada “cine”.

La película (¡Al fin los spoilers!)
Ana y Lucho se conocen desde niños y vamos a verlos crecer hasta los dieciocho años, edad en la que se separan. No hay final feliz. Resumámoslo así: es una película donde el sueño se va desgarrando por la aparición gradual de la realidad , en este caso, es el fenómeno del terrorismo en la década de los ochenta. Según la misma directora, ella ha camuflado partes de sí misma en ambos personajes, y es por ello que se logra empatía entre los jóvenes. De hecho, la primera vez que oí sobre esta película, fue por recomendación de una persona muchos años menor que yo. Hasta ese entonces “Tombuctú”, para mí, era un libro de Paul Auster que dejé en la página veinticinco (¿o fue en la veinticuatro?) y cuando me mencionaron que en alguna parte se hacía referencia a Luis Hernández, generó mi interés. (Sigo esperando el biopic sobre L.H)

La vida de estos dos personajes transcurre en una especie de paisaje idílico (la presencia del mar, el vecindario donde todo el mundo se conoce, los amigos de toda la vida) que va siendo carcomido por los eventos sociales y políticos del país. Si bien es cierto que nunca vemos una escena que reconstruya, explícitamente, una acción terrorista, los efectos de esos eventos en la vida de los personajes, aparecen “en off” y es ahí, donde sospecho que está el recurso de la directora para con los jóvenes: presenta un fantasma que deben los jóvenes de hoy, pareciera, conocen sólo como una leyenda urbana. Estos sonidos, escenas que nunca aparecen completamente, buscan convertirse en preguntas complicadas desde eventos, aparentemente, sencillos “¿Es verdad que hacías tu tarea con velas?”, “¿Había toque de queda?” Una pregunta muy sencilla para entrar a un tema mucho más complicado. Y sí pues, que pena, porque la violencia de los años del terrorismo o conflicto interno (como quieras llamarlo) se está convirtiendo en una “leyenda urbana”, algo de lo que los mayores hablan como una especie de “cuco” y que los jóvenes ignoran en su totalidad.

Lo que creo que se intenta, es generar preguntas muy simples que pongan incómodos a los mayores. Cómo por ejemplo: ¿Por qué no se habla en profundidad de esos años?, ¿Por qué hay gente que cambia de tema , en vez de hablar de ello?

Ana y Lucho transitan hacia su juventud en medio de apagones y restricciones distintas, en una secuencia que, considero bien lograda, entra ese fantasma del que hablo: Ana y sus amigas se reúnen para escuchar música (sí, la gente en los ochentas se juntaba sólo para oír música y nada más) cuando de pronto en medio de la alegría, todo se oscurece y suenan las explosiones. Es ahí cuando, sí estuviste realmente en Perú, se te activan todas las alarmas y vienen todos los recuerdos del miedo. Ese sonido, que nos remite a los tristes eventos de la masacre del Frontón, es el sonido que durante más de una década fue cosa de todos los días: explosiones, el ulular de las sirenas de la policía, disparos, las voces de la gente angustiada llamando a la radio deseando que sus seres queridos lleguen con bien a casa. Que por Dios, no hayan estado cerca por donde reventó el último coche bomba, que todos estamos esperando preocupados, que haya llevado sus documentos, por Dios…

Y resulta que en esos años, Dios, estuvo, digámoslo así, algo ausente.

 photo CINEVIAJEATOMBUCTU-SDARC-6405369_zpsddb4d5f2.jpgConfiesen muchachos del ayer: Todos hemos soñado con una enamorada como Ana.

Otra de las escenas en las que todos los miedos regresan, es la escena del viaje a la sierra. Una escena que parece angustiosamente larga, pero que refleja, exactamente como era el accionar del ejército cuando hacía un operativo. Paréntesis: de hecho, hasta avanzados los años noventa, estos operativos, que ya en la modalidad de “la leva” sucedían dentro de la ciudad de Lima. Obvio, no en el parque Kennedy, ni por el Olivar, pero no llevar documentos (la libreta electoral), equivalía a jugársela. Estudiar en universidad nacional, leer ciertos libros, te comprometía seriamente y todo eso, se activa en esa escena. Ese violento lenguaje del soldado, que sin ningún reparo, baja a los pasajeros del bus. Y entre ellos a Lucho.

Lo que sucede después con Lucho no necesita mayor explicación. Las secuelas son más que evidentes. Y si a ls chics no les quedó claro, se los pongo de este modo: ¿Sería mucho más evidente lo que sucedió con quienes fueron bajados del bus, si; por ejemplo, a quien se hubiesen llevado era a Ana? Ya. Pues eso.

 photo vat_zps1981d985.jpgVayan al cine!

Viaje a Tombuctú no es LA película peruana. No es la que resucitará y nos traerá la “época dorada del cine peruana” o el “nuevo cine peruano” Es una película sobre jóvenes y para jóvenes, y con ellos hay que hablar con el corazón. Puede sonar a un tópico enorme y cansino; pero el cine tiene géneros y recursos, y la directora ha recurrido a ellos. Logra poder conversar con su público de tú a tú, habla de gustos en común, asumir los riesgos de sus elecciones y hacer una película con momentos conmovedores, que parecen salidos de la revisión de un álbum de fotografías y de, objetos que tienen una historia detrás.

En esta película existen fallas, pero son producto del riesgo de sus apuestas: el de un tratamiento, fresco y  honesto. Ese es el precio de no ir “a la segura”, repitiendo las fórmulas del cine peruano. Valentía en la realización. Algo raro de encontrar en esta avalancha de nuevas producciones del llamado “nuevo cine peruano”

La directora le habla a la melancolía, hablando con el corazón y para el corazón en una época en la que al parecer, el corazón es tan solamente un emoticon en una pantalla led.

Espero que en esta última (espero que no) semana en cartelera, logren verla. Y si no, esperemos que pronto los realizadores saquen el dvd. (*ACTUALIZACIÓN 1/7/14: Este 15 de Julio, VIAJE A TOMBUCTU se estará proyectando G-R-A-T-I-S en el auditorio "Mario Vargas Llosa" -Av de la Poesía 160 San Borja- Ya, ¿qué más quieres? ¿que te regalen la canchita? No hay pretexto. ¡Anda y mírala!)

** Mención aparte merece la actuación de Enrique Victoria. Maldito, mil veces maldito. Ese “Para el camino” me mató. Y mal. Aún no me repongo. Un actor con pocos minutos hace mucho. Un grande. Que no se muera nunca.

el 15 de julio en la biblioteca nacional (san borja) GRATISEste 15 de julio en la biblioteca nacional (San Borja) GRATIS

[youtube]youtu.be/Ueb56fNlYZM[/youtube]

[youtube]youtu.be/ymqMW0xmN7o[/youtube]

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Juanka100's Profile Picture
Juanka100
juancarlos rodriguezmanco
Artist
Peru
Juancarlos Rodriguez Manco (Lima, Peru)
Alias: “JK” o "juanka" dependiendo de cómo decida firmar ese día. Soy diseñador gráfico, ilustrador y caricaturista por accidente. Vivo en Lima. Aún no me explico cómo.

Juan Carlos Rodríguez Manco a.k.a: “JK”, "juanka" (born March 25, 1977), is a Peruvian Cartoonist, Graphic Designer, and Freelance Illustrator; he also considers himself to be a Caricaturist by accident. He has collaborated with many Peruvian publications like Peru 21, La República, Coordinadora Nacional de Radio y Forum Solidaridad Perú, Calandria, among others.
He currently blogs at La República Daily News website (www.larepublica.pe), his Blog is called "malaeducación"(bad education).
He lives in Lima, nobody knows how.
( www.flickr.com/photos/jotaka77…)

Current Residence: Lima Perú
Favourite genre of music: depende del estado de ánimo.
Favourite photographer: Jan Saudek
Favourite style of art: tengo que elegir sólo uno?
Operating System: windows xp hasta que muera esta máquina
MP3 player of choice: sony walkman
Shell of choice:
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Favourite cartoon character: inodoro pereyra
Personal Quote: bah.
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:iconphydeau:
phydeau Featured By Owner Dec 3, 2014  Hobbyist Photographer
THANKS for the :+devwatch:
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:iconlarrybradbyphoto:
larrybradbyphoto Featured By Owner Nov 9, 2014  Professional Photographer
Thanks for adding me to your Watch List 
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:iconjuanka100:
Juanka100 Featured By Owner Nov 9, 2014
you are welcome
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:iconwooper95:
wooper95 Featured By Owner Oct 31, 2014
Thanks for watch! :D
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:iconjuanka100:
Juanka100 Featured By Owner Nov 9, 2014
you are welcome
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:iconwooper95:
wooper95 Featured By Owner Nov 10, 2014
:D
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:iconpegasuspowers:
PegasusPowers Featured By Owner Oct 28, 2014  Hobbyist General Artist
Thank you very much for the watch :D 
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:iconjuanka100:
Juanka100 Featured By Owner Oct 28, 2014
you're welcome
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:icondeadslug:
DeadSlug Featured By Owner Oct 28, 2014  Student Digital Artist
Really thanks for your watch =)
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:iconjuanka100:
Juanka100 Featured By Owner Oct 28, 2014
you're welcome
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